Qué necesitas para montar un armario de cultivo (y qué no)
La lista real de lo que hace falta para montar un armario en casa, en qué orden comprarlo y qué se puede dejar para más adelante sin que pase nada.
Montar un armario de cultivo tiene fama de caro y de complicado, y casi siempre es por lo mismo: se compra en el orden equivocado. Se empieza por lo llamativo —un foco grande— y se deja para el final lo que de verdad sostiene el cultivo, que es el aire.
Esta guía es la lista de lo que hace falta, en el orden en el que conviene comprarlo, con el criterio para elegir cada pieza. No hay marcas recomendadas a dedo: hay medidas y rangos, que es lo que te permite comparar dos productos tú mismo.
1. El espacio manda sobre todo lo demás
Antes de mirar un solo producto, mide el hueco donde va a ir el armario. No el armario: el hueco. Necesitas contar:
- El fondo y el ancho reales, con la puerta abierta.
- La altura libre hasta el techo, restando el espacio del sistema de colgado y el propio grosor de la luminaria.
- Por dónde va a salir el tubo de extracción y dónde hay un enchufe.
Con las medidas en la mano, el resto de decisiones dejan de ser una cuestión de gusto y pasan a ser aritmética.
2. La iluminación, que se calcula por superficie
La regla que sirve para orientarse es la potencia por metro cuadrado, no la potencia a secas. Un foco de 600 W no es "mejor" que uno de 250: es el adecuado para más superficie, y en un armario pequeño es un problema de calor, no una ventaja.
Como referencia de partida en LED:
| Medida del armario | Superficie | Potencia orientativa |
|---|---|---|
| 60 × 60 cm | 0,36 m² | 100 – 150 W |
| 80 × 80 cm | 0,64 m² | 200 – 250 W |
| 100 × 100 cm | 1,00 m² | 300 – 400 W |
| 120 × 120 cm | 1,44 m² | 450 – 600 W |
Puedes ver el rango completo de potencias en iluminación, y si tienes dudas con tu medida concreta, es exactamente el tipo de pregunta que resolvemos en la tienda en dos minutos.
3. La extracción, que casi todo el mundo deja para el final
Un armario cerrado con un foco dentro es una caja que se calienta. El extractor no es un accesorio: es lo que mantiene la temperatura, renueva el CO₂ y evita que la humedad se dispare.
El cálculo es sencillo. Necesitas el volumen del armario en metros cúbicos y multiplicarlo por las renovaciones de aire que quieres por hora:
- Ancho (m) × Fondo (m) × Alto (m) = volumen en m³.
- Volumen × 40 = caudal de partida en m³/h.
Un armario de 1 × 1 × 2 m son 2 m³, y 2 × 40 = 80 m³/h como suelo. Ese «× 40» es un punto de partida conservador: si el equipo de iluminación es potente, si hace calor donde vives o si el tubo tiene curvas y filtro de carbón, el caudal efectivo baja mucho y conviene ir bastante por encima.
Un extractor que va sobrado y regulado a media potencia hace menos ruido y dura más que uno justo trabajando siempre al máximo. Lo tienes desarrollado —incluida la penalización del filtro— en la guía de cómo calcular el extractor que necesitas, y el material está en control de clima y aire.
4. Sustrato, macetas y riego
Aquí la decisión importante es el tipo de sustrato, porque condiciona el abono que vas a usar y la frecuencia de riego:
- Sustrato con base de turba y compost. Trae ya parte de la alimentación de las primeras semanas y perdona los errores. Es lo razonable si es tu primera vez.
- Fibra de coco. Es un sustrato inerte: no aporta prácticamente nada y todo lo tienes que dar tú en el riego. Da más control y más velocidad, pero exige medir.
En cuanto a la maceta, importan dos cosas: que el volumen esté en proporción con el tiempo que la planta va a estar dentro, y que drene de verdad. El agua estancada en el fondo es la causa de más problemas de raíz que cualquier otra cosa.
Lo tienes todo en sustratos y macetas y en riego e hidroponía, y la comparación a fondo en fibra de coco o tierra.
5. Medir, aunque sea lo mínimo
Se puede empezar sin medidores. También se puede conducir sin cuentakilómetros. En los dos casos vas a llegar, pero no vas a saber por qué te ha pasado lo que te ha pasado.
El mínimo razonable son dos aparatos:
| Aparato | Para qué | Cuándo entra |
|---|---|---|
| Medidor de pH | Sin él riegas a ciegas: aunque el abono sea el correcto, fuera de rango la planta no lo absorbe | Desde el primer día |
| Termohigrómetro | Temperatura y humedad de un vistazo; los de máximos y mínimos dicen además qué pasó de madrugada | Desde el primer día |
| Medidor de EC | Afinar la dosis de abono | Cuando ya controlas el pH |
Los tienes en medición y control, y el criterio para interpretarlos en la guía de pH y EC.
Qué se puede dejar para más adelante
Para que la lista no se vaya de las manos, esto es lo que no necesitas el primer día:
- Controlador de clima automático. Un temporizador y un regulador de velocidad hacen el papel al principio.
- Sistema de riego automático. Con pocas macetas, regar a mano es mejor: te obliga a mirar la planta.
- La gama completa de aditivos. Un abono de crecimiento y uno de floración cubren el 90 % de los casos.
Por dónde empezar
Si te ha quedado la sensación de que son muchas decisiones a la vez, es que lo son. Por eso lo hacemos al revés en la tienda: nos dices el hueco que tienes y qué te gustaría cultivar, y de ahí sale la lista. No al contrario.
Puedes pasarte por la tienda de Don Benito —estamos en la calle Medellín 77, local 6— o escribirnos y lo vemos por WhatsApp con tus medidas delante.